El Papa firmó el 29 de junio del 2.009, festividad de San Pedro y San Pablo, la Encíclica "Caritas in Veritate", un documento con un fondo social, al igual que la "Populorum progressio" (1967) de S.Pablo VI.
Se trata de la tercera Encíclica de Benedicto XVI. La Encíclica está dirigida a todos los Obispos, presbíteros y diáconos, a las personas consagradas, a los fieles laicos y a todos los hombres de buena voluntad y trata del desarrollo integral humano en caridad y en la verdad.
Como breve comentario a la Encíclica, podríamos decir que sin verdad no hay amor y a la inversa cuando hay amor se manifiesta la verdad, la Encíclica cita la de S. Pablo VI “Polulorum Progressio” , Encíclica publicada después del Concilio Vaticano II, en 1967.
La Encíclica de Benedicto XVI “Caritas in Veritate”, comienza con una introducción y posee varios capítulos:
1º El mensaje de la Populorum Progressio.
2º El desarrollo humano en nuestro tiempo.
3º La fraternidad, desarrollo económico y sociedad civil.
4º Desarrollo de los pueblos, derechos y deberes, ambiente.
5º La colaboración de la familia humana.
6º El desarrollo de los pueblos y la técnica. Terminando la Encíclica con una conclusión.
Como Benedicto XVI refiere en la Introducción, el amor es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Una fuerza que tiene su origen en Dios. Cristo es la Verdad,Dios es caridad, todo proviene de la caridad de Dios, todo adquiere forma por ella.
La caridad es un elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, sólo en la verdad resplandece la caridad. Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. En el contexto social y cultual actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo no es sólo un elemento útil, sino indispensable para la construcción de una buena sociedad. Quien ama con caridad a los demás, es ante todo justo con ellos, la justicia es inseparable de la caridad. Amar a alguien es querer su bien y trabajar eficazmente por él, es buscar el bien común. Desear el bien comúny esforzarse por él es exigencia de justicia y caridad. Se ama al prójimo tanto más eficazmente, cuanto más se trabaja por el bien común, dando sí forma de unidad y paz a la sociedad.
Pablo VI en su Encíclica Populorum progressio ilumina el tema del desarrollo de los pueblos, afirmando que el anuncio de Cristo es el primero y principal factor de desarrollo, caminar por la vía del desarrollo con todo nuestro corazón y con toda nuestra inteligencia, es decir, con el ardor de la caridad y la sabiduría de la verdad, verdad que es originaria del amor de Dios.
Sin verdad se cae en una visión empirista y escéptica de la vida, incapaz de elevarse porque no está interesada en la consideración de los valores. Para la Iglesia, la verdad es irrenunciable, su doctrina social está al servicio de la verdad que libera.